Así es como me siento. Soy el malo de la película cuando me reuno con mis socios, me cuentan los pormenores del nuevo proyecto y las maravillas que se quieren implementar. Soy el malo de la película cuando los veo tan sonrientes y emosionados, y yo no puedo más que poner cara de circunstancia y decirles: “buff, no creo que todo eso salga en tan poco tiempo” o “buff, para poder hacer eso, tendríamos que retocar el modelo de datos y reestructurarlo todo”.
Ellos saben que adopto esta postura por posicionarme en el lado más realista que puedo, aunque se podría entender que es ya una deformación profesional.
De todas formas, no me siento mal por ello. Tengo asumido que debo trabajar siempre situándome en dos perspectivas diferentes: el lado del usuario y el del programador. Ellos lo hacen sólo desde el lado del usuario y conocen bien esa parcela; lo que es vital para el usuario, cómo y qué se debe permitir personalizar, etc.
Supongo que no soy el único que se siente así en esta situación. Sólo quería expresar mi parecer.